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COMPRENSIÓN HISTÓRICA DEL DERECHO INFORMÁTICO

La comprensión histórica del derecho informático exige partir de la evolución social y tecnológica que transformó su regulación. Robaina (2016) explica que “a partir de la segunda mitad del siglo XX en los años 50 se ha venido dando una revolución tecnológica”. Esa revolución impactó todas las áreas de la vida social y obligó al derecho a adaptarse. La incorporación progresiva de tecnologías marcó una ruptura con los modelos tradicionales. Esa ruptura abrió paso al estudio sistemático de las relaciones entre Derecho e informática.Losano (1987) afirma que “la historia del Derecho está condicionada por tres revoluciones: de la escritura, de la imprenta y de la ordenación electrónica de datos”. Cada revolución amplió los mecanismos de producción y circulación normativa. La ordenación electrónica modificó profundamente el acceso a la información jurídica. Esa modificación inauguró un nuevo campo de estudio que posteriormente fue denominado Derecho Informático. Este campo se consolidó debido a la creciente complejidad documental.Antes del nacimiento formal del Derecho Informático existieron reflexiones tempranas sobre la relación entre derecho y comunicación. Wiener (1949) señalaba que “los problemas de la ley deben considerarse como comunicativos y cibernéticos”. Esa afirmación introdujo una lectura novedosa de la normatividad. La lectura resaltó la dimensión informacional de los sistemas normativos. La reflexión también reveló el potencial de la tecnología para transformar la . interpretación jurídica.Estos antecedentes doctrinarios mostraron que el derecho no podía mantenerse ajeno al desarrollo de las tecnologías. La informática ha logrado inmiscuirse en todos los ámbitos del conocimiento humano. Esta inmersión condujo a la necesidad de estudiar la información jurídica desde una perspectiva técnica. Las transformaciones sociales generaron nuevas relaciones jurídicas basadas en sistemas digitales. El surgimiento del Derecho Informático coincidió con la crisis del modelo jurídico tradicional. Viega explica que la informática jurídica es “una herramienta de trabajo potencial con todo lo que de mejora y progreso puede significar” (Viega, 2017, pp. 102-103). La herramienta permitió superar el manejo manual de documentos y transformó la práctica jurídica. La digitalización se volvió indispensable para procesar el volumen creciente de normas. La necesidad de eficiencia incentivó el estudio formal de esta rama jurídica.La informática jurídica nació como disciplina aplicada antes del reconocimiento conceptual del Derecho Informático. Su inicio data en 1959 cuando en la Universidad de Pennsylvania colocó los ordenamientos jurídicos en cintas magnéticas. Ese proceso permitió recuperar información legal de forma automatizada. La automatización resolvió problemas de acceso y actualización documental. El experimento abrió la puerta a los sistemas jurídicos digitales.El avance de esos sistemas motivó a que otros Estados replicaran el modelo. En 1960 la recopilación legal informática fue demostrada ante la Asociación Americana de Abogados. Los actores jurídicos comprendieron el alcance práctico del procesamiento automático. La adopción masiva confirmó que el fenómeno trascendía una simple innovación técnica.La expansión de la informática jurídica alcanzó rápidamente a casi todos los Estados norteamericanos. Para 1968, cincuenta Estados de ese mismo país lo acogieron. El crecimiento acelerado evidenció la utilidad del almacenamiento electrónico. La disponibilidad de información fortaleció la seguridad jurídica. El proceso consolidó la idea de informatizar los sistemas de justicia.En Europa la institucionalización teórica avanzó en paralelo con la práctica estadounidense. En 1970 Wilhelm Steinmüller introdujo el término Rechtsinformatik para describir el estudio jurídico de la informática. El doctor Wilhelm Steinmüller es quien ya habla y se refiere al Derecho Informático. Esa referencia formalizó el campo académico. La formalización impulsó nuevas líneas de investigación y docencia.El nacimiento formal de la informática jurídica reveló una necesidad social creciente. Hernández y Castañeda (2024) sostienen que la informática jurídica “nace en el mundo desde los años 50 con la creación de las computadoras” (p. 84). Esa creación respondió a la necesidad de almacenar grandes volúmenes de información. La sociedad exigió mecanismos fiables que evitaran la pérdida de documentos. La diversidad de enfoques provocó que no exista una definición unánime de Derecho Informático. No se ha llegado a un consenso sobre una definición o conceptualización unánime. Esta falta de consenso refleja la complejidad del fenómeno. La tecnología evoluciona con rapidez y redefine los límites disciplinarios. Las definiciones siempre se encuentran sometidas a revisión.Una primera aproximación define al Derecho Informático como las normas destinadas a brindar un respaldo legal a todos los procesos que originan relaciones jurídicas surgidas en el terreno de la informática. Esta definición enfatiza el componente normativo. El énfasis remarca la necesidad de regular las interacciones tecnológicas. Las regulaciones buscan mitigar riesgos derivados del uso de sistemas digitales.Otra definición recogida de Hernández y Castañeda (2024) sostiene que es “el conjunto de principios y normas que regulan los efectos jurídicos de la interrelación entre el Derecho y la Informática”. Esta conceptualización propone una mirada más relacional. La interrelación involucra fenómenos humanos, técnicos y jurídicos. La definición también reconoce que la tecnología influye en la interpretación del derecho.Una definición más técnica aparece en el diccionario de Pérez Luño (2004) donde se plantea que es el “conjunto de normas que dentro determinado sistema jurídico regulan los procesos de información”. Esta perspectiva coloca al procesamiento de información como núcleo jurídico. La centralidad del dato transforma la estructura normativa. El proceso revela el rol de la información en el Estado contemporáneo.Téllez Valdés (2004) afirma que el Derecho Informático “contempla a la informática como instrumento y como objeto de estudio” (p. 13). La doble dimensión reconoce que la informática jurídica opera dentro del derecho. La operación implica automatizar tareas jurídicas complejas. La integración fortalece la producción normativa y la gestión estatal.La evolución posterior del campo se explica por la expansión internacional de los sistemas informáticos. Hernández y Castañeda (2024) señalan que su desarrollo se vinculó con “la necesidad de almacenar información y automatizarla para que no sea alterada” (p. 84). La automatización permitió organizar millones de documentos jurídicos. La organización facilitó la investigación y la administración de justicia. La evolución respondió a problemas reales del sistema jurídico.El avance tecnológico incidió en la gestión estatal. El archivo destaca que la informática jurídica “permite que ahora los procesos sean más dinámicos, eficaces y transparentes” (Aguilar, 2015, p. 24). Esta mejora fortalece los principios del debido proceso. La transparencia amplía la confianza pública. La eficiencia optimiza el tiempo de respuesta institucional.El desarrollo de bases de datos especializadas transformó la práctica de abogados y jueces. Vargas (2017) indica que “al profesional del derecho se le abren nuevos caminos en el desarrollo de sus actividades” (p. 3). Estos caminos incluyen automatizar la búsqueda jurisprudencial. La automatización facilita estudios comparados y análisis doctrinarios. La práctica jurídica se adapta a entornos digitales.La Universidad Externado de Colombia fue pionera en la producción de bancos de datos jurídicos. Vargas (2017) menciona que su sistema tesauro permite “que a partir de palabras clave puede encontrar información” (Vargas, 2017). Este método revolucionó la investigación académica. La clasificación sistemática mejoró la precisión documental. El modelo influyó en otras facultades de derecho.En materia penal la informática jurídica tuvo un impacto decisivo. Hernández & Castañeda, (2024) explican que el Sistema Penal Acusatorio aplica “sistemas informáticos virtuales que son de gran importancia” (p. 101). La virtualidad redujo distancias y tiempos procesales. La digitalización fortaleció la validez probatoria. La historia penal demuestra la utilidad práctica del Derecho Informático. Referencias Bibliográficas Aguilar, P. (2015). ¿Derecho informático o informática jurídica? Revista Blockchain e Inteligencia Artificial, 5, 24. Hernández, C., & Castañeda, V. (2024). La historia de la informática jurídica. Revista Blockchain e Inteligencia Artificial, 5, 83–101. Losano, M. (1987): Curso de informática jurídica, trad., cast. de J. Aguiló y M. Atienza, Tecnos, Madrid. Pérez Luño, A., Díaz Soriano, R. L., & Torres Gómez, C. J. (2004). Diccionario especializado de Filosofía y Teoría del Derecho e Informática jurídica. Robaina, J. (2016). Antecedentes históricos y conceptuales del Derecho Informático. (1.ª ed). Universidad de Pinar del Río. Téllez Valdés, J. (2004). Derecho informático (3.ª ed.). McGraw-Hill Interamericana. Unión Internacional de Telecomunicaciones. (2003). Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información. Primera Fase: 10–12 de diciembre de 2003. https://www.itu.int/net/wsis/geneva/index-es.html Vargas, A. (2017). La informática jurídica aplicada. Universidad Externado de Colombia. Viega, M. (2017). Derecho Informático e Informática Jurídica I. Fundación de Cultura Universitaria, Montevideo.  Wiener, N. (1949). Cybernetics or Control and Communication in the Animal and the Machine, New York, The Technology Press.Blog escrito por el Abg. José Barriga30 de Marzo del 2026

La Constitución no protege delincuentes, protege a los inocentes y frena los abusos de poder

Decir que la Constitución está a favor de los delincuentes es una conclusión equivocada que se repite con frecuencia cuando la inseguridad aumenta. La realidad es distinta: las garantías constitucionales no fueron creadas para proteger a quienes cometen delitos, sino para impedir que personas inocentes sean encarceladas sin pruebas. La Constitución actúa como un freno al abuso del poder estatal, no como un premio para el infractor. El artículo 77 de la Constitución establece un conjunto de garantías mínimas indispensables para cualquier proceso penal. Estas garantías existen porque, sin ellas, cualquier ciudadano podría ser detenido únicamente por sospecha, por prejuicios o por presiones sociales. La privación de libertad no es la regla general porque el encarcelamiento sin fundamentos destruye vidas, afecta a inocentes y genera más injusticia de la que pretende evitar.Ahora bien, para entender que la Constitución no favorece a los delincuentes, es fundamentalanalizar cómo funciona la prisión preventiva en la legislación ecuatoriana. Y aquí el artículo 534 del Código Orgánico Integral Penal es clave. El artículo 534 fija requisitos estrictos para que un juez pueda ordenar prisión preventiva. No se trata de una herramienta automática ni de uso discrecional. Para que proceda esta medida, deben concurrir todos los siguientes requisitos: Primero, deben existir elementos de convicción suficientes sobre la existencia del delito. Esto significa que el fiscal no puede basarse en rumores o en conjeturas. Debe presentar hechos verificables que permitan concluir que el delito realmente ocurrió. No basta la percepción social ni la indignación, se requieren datos objetivos.Segundo, deben existir elementos claros y precisos que vinculen al procesado como autor o cómplice. No se puede ordenar prisión preventiva solo porque una persona estaba cerca del lugar de los hechos o porque tiene antecedentes. La ley exige una conexión real entre la persona y la infracción. Este punto demuestra que la prisión preventiva no es una herramienta para “ver qué pasa”, sino para casos en que la participación está sustentada con evidencia. Tercero, deben existir indicios de que las medidas alternativas no privativas de libertad son insuficientes. Esto es esencial. La prisión preventiva es la última medida cautelar, no la primera. El juez debe analizar si el procesado podría comparecer al juicio con medidas menos gravosas, como presentaciones periódicas, prohibición de salida del país o uso de dispositivos de vigilancia. Solo si estas herramientas son insuficientes, procede la prisión preventiva. De lo contrario, se estaría utilizando la prisión preventiva como castigo anticipado, lo que es contrario a la Constitución. Cuarto, debe tratarse de una infracción con pena privativa de libertad superior a un año. La prisión preventiva está pensada para delitos de cierta gravedad, no para contravenciones o hechos menores. De lo contrario, cualquier persona podría terminar en prisión por casos que no ameritan un encarcelamiento anticipado. Además, el juez debe considerar si el procesado incumplió antes alguna medida alternativa. Este análisis es crucial porque demuestra si la persona representa un riesgo real de fuga o de incumplimiento. Solo en esos casos la prisión preventiva es necesaria.En conclusión, el artículo 534 evidencia que la prisión preventiva no es una medida para castigar, sino para asegurar el desarrollo del proceso cuando existan motivos realmente sólidos. Ni la Constitución ni el COIP están diseñados para proteger delincuentes, sino para garantizar que el uso del poder coercitivo del Estado sea proporcional, razonable y legal. La verdadera seguridad ciudadana no se obtiene encarcelando sin pruebas, sino aplicando correctamente la ley, investigando de forma eficiente y respetando los derechos que protegen tanto a víctimas como a inocentes. La Constitución no libera culpables; evita que el sistema produzca injusticias irreparables.ReferenciaEcuador. (2014). Código Orgánico Integral Penal. Suplemento del Registro Oficial No. 180, 10 de febrero de 2014. Tercer Suplemento del Registro Oficial No. 68, 26 de junio de 2025.Blog escrito por el Abg. Jorge ChicaizaViernes, 14 de Noviembre del 2025

Aumento del IVA

Los Más Pobres, Víctimas Invisibles de la Elusión Fiscal en EcuadorEn Ecuador, como en muchos otros países, la elusión fiscal se ha convertido en un juego de malabares para las grandes corporaciones, que buscan hábilmente maneras de evadir sus responsabilidades fiscales. Bajo el pretexto de "minimizar la carga fiscal sin violar la ley", estas empresas cuentan con expertos contadores que, como magos fiscales, trabajan incansablemente para asegurar que los impuestos no afecten sus abultadas ganancias. Pero, ¿quién paga los platos rotos? Sin duda, los más pobres, esos ciudadanos a pie que apenas logran subsistir con un sueldo básico (460).Las grandes empresas juegan al límite de la legalidad, utilizando estrategias de elusión fiscal para evitar pagar impuestos de manera ética. Si esto no es suficiente, siempre pueden recurrir a la evasión fiscal, utilizando acciones ilegales para eludir el pago de impuestos. Sin embargo, en este baile fiscal, las grandes corporaciones raramente se ven afectadas, mientras que los ciudadanos comunes asumen el peso de sus responsabilidades.En este contexto, se ha planteado la posibilidad de aumentar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 12% al 15%, una medida que, lejos de castigar a las grandes empresas, recae directamente sobre los hombros de los ciudadanos de a pie. Un incremento en el IVA podría tener consecuencias devastadoras para la población más vulnerable.Impacto en el Consumidor: Un aumento en el IVA se traduciría directamente en una subida de los precios de bienes y servicios. Esta medida afectaría el poder adquisitivo de la población, especialmente de aquellos con ingresos más bajos, generando una reducción en el consumo y un deterioro en la calidad de vida.Competitividad Empresarial: Las pequeñas y medianas empresas sufrirían las consecuencias de un IVA elevado, viéndose afectadas en sus costos operativos. Esto podría resultar en la pérdida de empleos y una disminución en la actividad económica, todo mientras las grandes corporaciones continúan eludiendo sus responsabilidades fiscales.Incentivo a la Economía Informal: Un IVA más alto podría incentivar la evasión fiscal y el crecimiento de la economía informal, minando la capacidad del gobierno para financiar servicios públicos esenciales.Desaceleración Económica: Un aumento abrupto en el IVA podría desencadenar una desaceleración económica al reducir el gasto y la inversión, afectando la estabilidad económica y la capacidad del país para atraer inversión extranjera.¿Cuál es la Solución?Antes de cargar sobre los hombros de los más vulnerables, es hora de dirigir la mirada hacia los grandes deudores de impuestos, aquellos que más ganan pero menos contribuyen al estado. La prioridad debe ser cobrar a estas corporaciones que, a pesar de sus beneficios, eluden sus obligaciones fiscales.Además, es imperante focalizar los subsidios, especialmente en áreas cruciales como el transporte público, taxis y transporte de productos de primera necesidad. Redirigir los recursos hacia quienes realmente los necesitan es una medida más justa y efectiva.Finalmente, es esencial analizar las repercusiones de un aumento en el IVA. Este incremento no solo afectaría a los productos gravados, sino que se extendería a todos los aspectos de la vida cotidiana, encareciendo incluso aquellos productos que actualmente están exentos de IVA. En conclusión, en lugar de poner el peso sobre los más pobres, es hora de que el gobierno ecuatoriano tome medidas concretas para asegurar que los que más tienen, finalmente, paguen la cuenta. La justicia fiscal es un principio fundamental para construir una sociedad equitativa y sostenible.Blog escrito por el Abg. Jorg ChicaizaMiércoles, 17 de Enero del 2024Las opiniones vertidas en este artículo no representan la postura del equipo de Clic Jurídico.

LA FALACIA DEL DECRETO PRESIDENCIAL

Derogar sin impacto real, pero con gran carga política.La reciente derogación del decreto presidencial que regula las cantidades máximas admisibles para la tenencia de sustancias destinadas al consumo personal en Ecuador ha generado polémica. Sin embargo, más allá de su aparente relevancia, este decreto gubernamental carece de un impacto práctico tangible en la persecución del consumo de drogas.El argumento central detrás de esta medida se ampara en la supuesta incompatibilidad de la derogada tabla referencial con la Constitución ecuatoriana, la cual reconoce las adicciones como problemas de salud pública y garantiza el derecho a la rehabilitación y tratamiento de los consumidores. No obstante, este cambio legislativo parece ser más un juego de palabras en el ámbito jurídico que una solución efectiva.El código penal ya establece la no punibilidad de la posesión de sustancias sujetas a fiscalización para uso personal, dejando la responsabilidad de definir los límites mínimos a otras normativas. Esto genera un ciclo sin fin: las cantidades establecidas son meramente referenciales y no tienen un peso determinante en los procesos judiciales.La carga probatoria recae sobre la fiscalía para demostrar la intención de traficar, más allá de las cantidades establecidas, utilizando una serie de verbos rectores. Sin embargo, la dificultad en probar estas intenciones diluye cualquier efecto práctico de la derogación de la tabla. La sentencia de la Corte Constitucional, específicamente la Sentencia No. 7-17-CN/19, corroboró que la tabla derogada era meramente referencial y su superación no implicaba por sí sola una prueba de tráfico.En esencia, el decreto presidencial parece más una formalidad legal que una acción significativa en la protección de los derechos constitucionales de los ciudadanos. La tabla, desde su origen, nunca tuvo un uso práctico, ya que, según las leyes constitucionales y las sentencias judiciales, la carga recae en probar la intención de traficar, sin importar si la cantidad supera los límites de la tabla.En lugar de generar un cambio sustancial en el enfoque hacia la tenencia para consumo personal, el decreto presidencial parece ser más un juego retórico, desviando la atención de cuestiones más profundas y relevantes en la lucha contra el tráfico y el consumo indebido de sustancias. Por lo tanto, la derogación de la tabla de cantidades máximas admisibles se presenta como un acto simbólico más que como un paso concreto hacia una política más efectiva y justa en el manejo de las adicciones en Ecuador. ReferenciaCorte Constitucional del Ecuador. (2019). Sentencia No. 7-17-CN/19.Blog escrito por el Abg. Jorge ChicaizaJueves, 30 de Noviembre del 2023.Las opiniones vertidas en este blog no representan la postura de Clic Jurídico.

El Caso Letty C La Fiscalía y su Cuestionable Estrategia Legal

El Caso Letty C.: La Fiscalía y su Cuestionable Estrategia Legal. El caso de Letty C. en Ecuador es una manifestación de la aparente ineficiencia y falta de rigor en el sistema legal del país, especialmente por parte de la Fiscalía. Lo que podría haber sido una búsqueda incansable de la verdad se ha convertido en una serie de decisiones legales cuestionables que plantean serias dudas sobre la competencia de quienes están a cargo.Los hechos son bastante claros: Letty C. desapareció después de asistir a una fiesta en la que conoció a Johnny C. La noche de la fiesta, después de beber en una discoteca, Johnny C. invitó a Letty y a otros tres invitados a su casa. Mientras que los otros invitados abandonaron la casa uno por uno, Letty se quedó en un dormitorio y nunca más se supo de ella hasta que la Fiscalía, junto con la DINASED. de la Policía Nacional, realizó el levantamiento de un cadáver en el parque Metropolitano Guanguiltagua, cerca de la residencia de Johnny C.Aquí es donde la Fiscalía comienza a tropezar. En lugar de abordar este caso con el rigor y la objetividad que se espera de una institución legal, la Fiscalía optó por acusar a Johnny C. de desaparición involuntaria. El artículo 163 en su último párrafo del Código Orgánico Integral Penal establece claramente los elementos de este delito, incluyendo privación de libertad, retención, arrebato, desaparición o traslado en contra de la voluntad de la víctima y la negación de información sobre su paradero o destino. Sin embargo, ¿Qué evidencia sólida tiene la Fiscalía para respaldar esta acusación? Las declaraciones de testigos sugieren que Letty acudió voluntariamente a la casa de Johnny, y no hay pruebas contundentes que indiquen que fue retenida contra su voluntad o que se le negó información sobre su paradero.La Fiscalía parece haber pasado por alto la posibilidad de acusar a Johnny C. de asesinato, un delito mucho más polémico e igual de grabe y apropiado en este contexto. El artículo 140 del mismo código establece claramente las sanciones para el asesinato, que podrían haberse aplicado aquí.Además, la Fiscalía ha dejado sin respuesta preguntas importantes relacionadas con la evidencia física, como el colchón rosa lavado y las huellas de sangre. Estas pistas podrían haber arrojado luz sobre lo que realmente sucedió en la casa de Johnny C., pero en lugar de investigar a fondo, la Fiscalía parece haber optado por un enfoque más ligero en cuanto a pruebas y evidencias.En última instancia, este caso plantea serias dudas sobre la capacidad de la Fiscalía para llevar a cabo investigaciones y acusaciones efectivas y justas. La búsqueda de justicia para Letty merece una revisión profunda y crítica de la estrategia legal empleada por la Fiscalía, en lugar de la aplicación de cargos débiles y dudosos que podrían resultar en una injusticia flagrante incluyendo la impunidad del supuesto victimario. Ecuador merece un sistema legal más sólido y competente que garantice la verdad y la justicia, especialmente en casos tan sensibles como este.Este artículo fue escrito por el Abg. Jorge Chicaiza, las opiniones vertidas en este blog no representan la postura de Clic Jurídico.Miércoles, 13 de Septiembre del 2023.

¡Basta de la Barbarie! Ecuador Merece una Solucion Real contra la Delincuencia

Después de las elecciones de la primera vuelta, no podemos pasar por alto una de las propuestas más alarmantes que ha surgido durante la campaña electoral. Un candidato ha desatado el caos proponiendo que la respuesta a la delincuencia sea la represión total: encarcelamiento, represión, humillación y la manipulación despiadada de la prensa. Es hora de dejar en claro que esta visión es indignante y no puede ser la solución para combatir la delincuencia en Ecuador.La propuesta de la represión total es un enfoque simplista que etiqueta a las personas según su apariencia, tatuajes, elección de compañías y rasgos físicos, como si fueran "rasgos lambrosianos". Esta mentalidad nos arrastra a un abismo de horror, donde la sociedad, enardecida por la venganza, busca a quien condenar sin considerar siquiera la humanidad de los acusados. Exigen condenas draconianas y torturas carcelarias, mientras continúan exigiendo justicia, en una escena que parece sacada de una pesadilla.Este enfoque me recuerda a una canción del filósofo Vico C, que relata cómo siempre hay quienes admiran a los delincuentes y provocan nuevas guerras. En este ideal siniestro, la respuesta parece ser perpetuar un ciclo interminable de violencia, anhelando atrapar a delincuentes de bajo nivel que a menudo son víctimas de circunstancias desesperadas. ¡Basta ya! Esta es una llamada urgente a rechazar la barbarie. Propongo una alternativa mucho más sensata y humana: la esperanza y la implementación de políticas sociales efectivas. Comencemos por intervenir en los barrios más marginados de Ecuador, como los Miños, abordando las necesidades más apremiantes, como la alimentación. ¿Es que hemos olvidado que en algunos lugares, la desesperación lleva a la gente a linchar a quienes roban un simple pan?Centrémonos en brindar una educación de calidad y gratuita, en lugar de la mediocridad actual. Ofrezcamos libros, uniformes, comida, pasajes y útiles escolares a nuestros jóvenes. La educación gratuita es una inversión en el futuro de nuestro país, sin importar si a algunos candidatos les incomoda.La salud preventiva también es esencial. Fomentemos la inversión privada para crear empleos y oportunidades para adultos, alejándolos de la delincuencia. Puede que alguien argumente que el Estado no puede costear estas medidas, pero recordemos que gastar en represión y armamento implica un costo aún más elevado. Al final del día, los más marginados de la sociedad son los que pagan el precio más alto cuando optamos por la represión en lugar de invertir en políticas sociales.Es hora de levantar la voz y decir ¡basta! En lugar de aferrarnos a un enfoque de represión inhumana, optemos por una estrategia realista que se base en la esperanza, la educación y la inclusión. Ecuador merece un futuro más seguro y de paz para todos. No olvidemos el sabio mantra: "El que  a yerro mata, a yerro muere" pero también recordemos que todos merecen una oportunidad de redimirse y cambiar. Te pregunto ¿nunca has cometido un delito?Necesitamos mirar primero nuestras propias conciencias.Este artículo fue escrito por el Abg. Jorge Chicaiza, las opiniones vertidas en este blog no representan la postura de Clic Jurídico.Jueves, 07 de Septiembre del 2023.

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